A menudo escuchamos que el mundo se está polarizando, y es cierto. Quizás una gran parte de los líderes políticos no están a la altura de los retos de esta era de cambio y se sienten más cómodos alimentando la confrontación que buscando soluciones. El rédito a corto plazo de la confrontación es tentador, pero a medio y largo plazo, los costos son altos.
Las empresas no pueden permitirse este lujo. Su supervivencia y competitividad dependen de la capacidad de gestionar problemas, encontrar soluciones y crear valor. Por eso, el liderazgo empresarial requiere otra visión: una visión centrada en la cooperación, el pacto y la mediación. Y aquí, las mujeres tenemos mucho que aportar.
El liderazgo empresarial requiere de otra visión: una visión centrada en la cooperación, el pacto y la mediación.
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